Ene 29 2018

¿Para qué nos sirve el Camino Espiritual?

Es un Camino porque se debe ‘andar’, transitar, recorrer. Es decir: vivir. Y toda vivencia es una experiencia sujeta a la ley de Acierto y Error. Y como en todo movimiento la onda de nuestros pasos va impulsando y dando forma a otra ley: de Causa y Efecto. En modo que a cada paso que damos tendremos una consecuencia a veces imperceptible, otras manifiestan y a veces de gran presencia.

Lo primero entonces: aceptar que la vida, precisamente por ser ‘vida’ está compuesta por leyes naturales que funcionan y actúan conozcámosla o no, aceptémosla o no. El acto de Sabiduría entonces es conocer estas leyes y aceptarlas como parte de tu Camino.

Parte fundamental de las leyes naturales que nos rigen es: El Tiempo. Este fenómeno existe en nuestra percepción de la realidad Micro, pero está ausente o cambia su fisonomía e intensidad bajo condiciones diferentes a las nuestras, en este mundo. El Tiempo: una sensación que se nos hace tangible por otra ley: la Impermanencia. Es decir: la materia no permanece en un estado estático; e independiente de su longevidad sí posee nacimiento y sí se mueve hacia su extinción, mutación o transformación.

El Tiempo y la Impermanencia entregan la ecuación psíquica y mental de ‘la medición temporal’. Cuenta de ‘años + envejecimiento’ del cuerpo señalan al Hombre su modo de ‘medición temporal’.

En concordancia con esta realidad asumida entendemos que somos andariegos de paso por una franja de tiempo entre nacimiento y muerte, – de acuerdo con ‘medición de espacio posible’ contabilizado según ‘tiempo artificial’ (años) y envejecimiento- , cuya puerta de salida será la muerte: que nos llevará a una nueva situación de existencia: (existencia según calidad y cualidad directamente proporcional a las prioridades y opciones claves que hemos emprendido en este breve paso por el Tiempo y la Carne).

Opción o negación: o aceptamos que cualquier pretensión de ‘seguridad permanente’, bajo las condiciones antes descritas, equivaldría a negación de la realidad Macro (un engaño); o aun sabiendo de cómo es lo objetivo que nos condiciona desde lo Macro simplemente negamos las evidencias e igualmente construimos teorías de dulce engaño que nos hagan danzar por las nieblas de la ilusión.

¿Qué es lo único permanente en nosotros? El Espíritu. Digamos que nuestra espiritualidad posee un Yin Yang interior que debemos armonizar. Fuego y Agua. El Agua es el Alma (psiquis-sentidos. Emocionalidad) y el Fuego es la partícula de Dios viviéndonos. Digamos que es el Chips Original de la Creación. Ambos factores juntos son como el software Macro que nos guiará hacia la ‘Trascendencia’. Y entendemos la ‘Trascendencia’ como aquello que ‘trasciende’ lo temporal, lo carnal, lo impermanente, y perdura más allá de este espacio-tiempo.
Del Fuego y del Agua en nosotros debe hacerse UNO: no ya un Alma por su cuenta y un Espíritu por la suya. Sino que Alma y Espíritu unidos, amalgamado y…UNO.

¿Qué nos asegura la mutación de la materia a lo permanente? ¿y qué nos conducirá a lo más alto de la creación posible? El Fuego. El Espíritu (Yang). La chispa original de la Creación. Dios En nosotros, nos puede elevar a puntos eternos. Entonces el Alma Agua debe fundirse con el Espíritu Fuego y solidificar a un ‘nuevo ser’: uno que nacerá de nuevo, y esta vez no por carne y materia en una franja temporal, sino por Espíritu UNICO en lo Atemporal y Macro.
Esta alquimia interior, esta unidad de creación, es el ‘Camino Espiritual’.

¿Y la mente? Existe la ‘mente natural’ y la ‘mente artificial’. La ‘mente natural’ se va afirmando y la vamos descubriendo solamente cuando iniciamos y avanzamos por la senda espiritual. Mientras que la ‘mente artificial’ es lo que más conocemos porque se nutre de factores culturales, de costumbres, de necesidades, de influencias externas, de estados emocionales que nos controlan o no se conocen, por inculcación de teorías y estudios, y por una gran reserva de ‘agregados psicológicos’: que son una especie de sumidero que se apilan en el subconsciente y que los Sabios antiguos identificaron como parte de los ‘estados latentes’.

El Camino Espiritual no debe ser enredado en las cosas de la mente artificial: la norma básica aconseja ir hacia la recuperación y potenciamiento de la mente natural. Porque al inicio la mente parece una sola, e incluso hay quienes le dan importancia vital y hasta ‘trascendente’, porque creen aquello de que para ‘existir hay que pensar’ o que ‘si no hay pensamiento no hay vida’. En realidad, el pensamiento existe como parte inherente a la vida, siempre. Pero la mente no necesariamente depende de la materia conocida o está sujeta exclusivamente al cuerpo físico.

La naturaleza y sus elementos poseen un fuerte aliciente para la mente natural. Un tiempo compenetrado en la naturaleza y sus elementos producen una fuerte disminución de la mente artificial. Por lo mismo es que las grandes urbes son profundamente anti naturales e incentivan el dominio de la mente artificial.

El cuerpo físico en el Camino Espiritual debe hallarse en la mayor armonía posible: y cada cuerpo funciona de acuerdo con una índole. Por lo mismo es que en la enseñanza de los antiguos sabios y santos no existían recetas para el cuerpo, porque la biología de cada uno responde a una índole específica y eso produce necesidades diferentes. Por ejemplo: si la Índole es la de un guerrero, su tipo de alimentación y de ejercicio corporal será una determinada para su acción y tipo de vida; si la índole es la de un santo, su cuerpo requerirá de otra fuente de nutrición y de costumbres idóneas. Según a lo que cada Ser ha venido a pasar por este Tiempo: es el cuidado que el cuerpo requiere. Conocerse a Si Mismo produce por resultado el adecuado cuidado del Cuerpo según la índole. Y precisamente la armonía con el cuerpo físico hará lo vital: que el cuerpo no sea lo principal, y por hallarse armonioso pasa desapercibido y funciona en unidad con el Camino Espiritual.

¿Debo creer en Dios para hacer mi Camino Espiritual? ‘Creer’ nunca será suficiente, y podría ser un engaño. Porque la creencia es algo manejable por la mente artificial y por necesidades mundanas, o por la parte oscura o subterránea de las emociones latentes.

Lo primero de lo que debe liberarse una persona que quiere avanzar sin escollos por el Camino Espiritual es de la Religión como cultura, costumbres, forma de pensar y modo de juzgarse a sí mismo y a los demás. Si acaso, el discernimiento y eventual opción por alguna religión debiera hacerse sólo después de haber recorrido el Camino Espiritual. Porque con los elementos que nos entrega la Vida Espiritual podemos discernir, y no solo entender o concordar. El Discernimiento como efecto de un avance y progreso Espiritual es la formula para observar el Mundo y Elegir en Sabiduría.

Pero ‘Dios’ no es un asunto de religiones. Es, si acaso, el factor que la religión usa, y pretende usufructuar, para colocarse cuan autoridad propia ante quienes carecen de vida espiritual y buscan dependencia religiosa que les cobije en la sensación de ‘pertenencia’ social que les produzca, a su vez, algún grado de identidad.

‘Dios’ no es un nombre: es una característica. Decir ‘Dios’ no precisa una identificación. Puedo decir ‘Mi Dios’ e identificar en mi interior a un demonio, a un ser superior de mi cultura, o un ancestro al que concedo poderes, etc. Como decir ‘Padre’ para especificar a un Creador: no quiere decir que esté tratando con un Ser de carne y hueso, o yo quizá crea que sí…algo así como un poderoso extra terrestre… Por lo mismo: las palabras no representan el estado interior de la persona. Decir Buda, no significa que entiendo lo mismo que otro budista hace y practica como consecuencia de esta hipotética creencia. Decir Cristo no une a todo el que lo proclama: puede haber tantos cristos como creencia hay en las personas que lo declaran. ¿Dónde está el punto que hace la diferencia? En la vida Espiritual.

Para iniciar mi Camino Espiritual acepto sí un factor divino: Mi Espíritu. Y puedo dar a tal elemento la forma que crea o mejor me sirva para identificarla, pero el contenido… y solo el contenido… irá llenando el espacio con la vivencia y la experiencia. Y eso, al final, será ‘mi realidad’.

Y para aceptar mi Espiritualidad ¿necesito Fe? Sí. Porque del momento que iniciamos una senda que será ‘una forma de vida’ basados en un Espíritu que sé que tengo pero que nunca he conocido… esto… es Fe. ¿Qué me haría desertar del Camino Espiritual? Una Fe débil.

¿Cómo debo pararme ante Dios, entonces? Con un acto de humildad que acepte a Dios tal como ES, sin inventar nada, ni buscar nada, ni pretender nada, ni siquiera imaginar nada…y dispuestos a aceptar al Dios que Es, tal cual Es. Como el niño o niña que va en búsqueda de su padre desconocido e inocentemente ‘quiere a su padre’ sin condiciones previas ni petitorio antepuesto.

¿Y puedo emprender Mi Camino Espiritual teniendo ya una opción de Fe por una forma de Dios que tenemos identificada? Por ejemplo: sigo al Buda y su enseñanza. O Sigo a Cristo y su evangelio. O sigo al Krisna y su legado espiritual.

Los Tres dioses que toda sabiduría de santos y sabios reconoce sí pudiere ser un punto de partida y una base primordial para iniciar, transitar y vivir el Camino Espiritual. Pero es de Sabiduría entender la gradualidad de las tres intervenciones celestiales en la historia conocida del Hombre actual. La presencia de Krisna en época y lugar para un Plan de Elevación del Hombre sin Espiritualidad y sin Sabiduría, cuya gran obra consiste en dar la Conciencia de Persona a una ‘monada’ que no se identificaba a sí misma en su potencial humano superior. La obra sabia y paciente del Buda que sigue el Plan de su antecesor mostrando los caminos del Alma que debía asumir la urgencia de su unidad con un Espíritu que se hallaba encarcelado, y que para acceder a su tesoro espiritual debía el Hombre tomar conciencia gradual en camino al ‘nirvana’, y asumir que la muerte era su punto no resuelto… sin el cual no podría elevar su calidad de Persona hasta convertirse en Buda. Y será el Cristo, el mayor de los Elohim, la divinidad encarnada que trae al Hombre la Elevación definitiva que vence a la muerte, fija la potestad del Espíritu en la persona y abre las instancias celestiales en un Plan de Salvación que prepara a los Hombres para recuperar su calidad de dioses.
Y si en el Cristo tenemos el resumen del Plan: lo natural y sabio es tomar a Cristo como a la divinidad que nos guiará al punto más alto de lo permanente e inmortal.

Pero para entender esta realidad Macro: debemos liberarnos de las religiones y sus dogmas, y no podemos enfrentarnos a la realidad de los Tres Dioses bajo la mirada de los esquemas culturales y sectarios de este Mundo. Y si no estamos en condiciones de sacudirnos de estos lastres de la mente artificial: optemos por ceñirnos a la Fe en nuestro Espíritu y dejemos que el Camino nos lleve al Encuentro con la divinidad que nuestra Índole requiere, y le es natural.
Y si ya hemos optado, por Fe, no por cultura y costumbre religiosa, sino por Fe y Convicción, que Cristo es nuestro Dios, y quién nos conducirá al Creador, al Origen…al Padre… no aplicaremos las formas inculcadas por la religión- y menos lo eclesiástico- a nuestra practica espiritual.
Sea quién sea, de los tres Dioses, el punto de Fe que llama a tu interior: siempre recorre el Camino desde el Espíritu.

Cuando tenemos ya una referencia de Fe definida solemos abandonar lo Espiritual para ir acomodándonos a lo religioso, a lo eclesiástico y finalmente vamos entregando a la divinidad toda la potestad de nosotros mismos: ‘hágase tu voluntad’ deja de ser una disposición interior de unidad con Dios, y pasa a ser una dependencia enfermiza que entrega a la divinidad lo que el mismo Dios nos entrega para llegar a Él en Conciencia: la Libertad.

El Camino del Espíritu no es una alternativa u otra posibilidad: es la única senda de vida que nos permitirá superar lo terrenal para alcanzar el Camino Medio; y desde tal nivel y altura conocer a Dios, tener nuestro encuentro con la divinidad, y saber exactamente quienes somos y hacia dónde debemos ir para superar este Tiempo de Ilusión. Entonces, llegando a la cima, la Verdad nos hará realmente libres. Porque mientras no lleguemos a tal altura: nunca seremos libres, y viviremos en la engañosa sensación de la libertad de los esclavos.

¿Cuáles son los enemigos acérrimos de nuestra espiritualidad? Todos los que queramos. Porque nosotros mismos construimos y alimentamos a nuestros propios enemigos.

Entonces reconozcamos otra ley: la vida toda se construye y se basa en base a dos grandes reinados: la Luz y la Oscuridad. La forma de la Luz y las maneras y modos de lo Oscuro son dos polos actuando diametralmente opuestos. Digamos en forma simple: el Luz actúa por núcleos (corpúsculos o cuerpos) y su manera de consolidar su reinado es por ‘expansión’ mediante la gradualidad de conversión de Lo Oscuro hasta hacer de sus partículas una forma de luz, y parte integrante de su proceso acumulativo. Mientras que Lo Oscuro domina por restricción: produciendo implosiones que extienden su fuerza como una red que no deja espacio para su contrario.

Nosotros somos Luz y Oscuridad. Tenemos ambos factores. Podemos nuclear los elementos según un orden natural y con ello expandir nuestra Conciencia y dar vida a otra forma superior de persona. O podemos restringirnos hacia el desorden y buscar la implosión que nos disipe en muchas capas de existencia de las cuales nunca seremos del todo conscientes.

El Camino Espiritual es el camino de la Luz, y por la Luz vamos transformado la oscuridad que tenemos y de la que hacemos parte. No luchamos en contra de Lo Oscuro: lo transformamos yendo directo a la Luz.
Cuando Lo Oscuro domina: se cae en el dominio de las Tinieblas. Lo Tenebroso es el principado incontrastable de Lo Oscuro carente completamente de Luz. En el hombre es: un Ser sin Espíritu, con total negación de su Espíritu y opción por la forma de hacer de Lo Oscuro. Tal principado dominante conlleva a Lo Tenebroso.

¿Cuál será entonces el mayor impedimento para nuestro Camino Espiritual? Nuestra propia opción. Si no es firme y clara, y no tiene en consideración los modos de proceder de la Luz y su diferencia con los de Lo Oscuro… se caerá en la confusión y el desgano.

¿Cómo identificar Lo Oscuro que sutilmente merma mi Camino hacia la Luz? Teniendo bajo vigilancia dos factores, que son ilusiones de gran poder: el Ego y el Individualismo.

El Ego es la sombra (oscura)- el reflejo- de la verdadera persona. Pero como la persona no se conoce a sí misma: cree que su sombra es él o ella mismo-a. Y si la sombra es tomada demasiada en consideración: ésta cree que es persona y comienza a asumir el poder y ejercer su tiranía hasta someter a la verdadera persona, y transformarla en su títere. Así el Ego se alimenta de la adulación, de la auto-realización, de la necesidad del conocimiento o saber siempre algo que lance señales de vigencia…o tener, o adquirir, o hacer…de todos modos nutrirse de elementos que no lo hagan pasar desapercibido y de paso aumente la sensación de estar haciendo algo por uno mismo que, a su vez, distraiga la atención sobre lo realmente importante, e identificarse en algún espejo común que lo integre, o cuidar en extremo su apariencia para auto observarse en la vanidad; y considera- el Ego-sustancial lo mundano porque es el mayor espejo para auto valorarse y sentirse integrado con el debido reconocimiento…porque sin reconocimiento de otros el Ego se desespera y sienta que no existe.
El Individualismo es una patología de la mente artificial, y de un Alma oscura que camina hacia las Tinieblas. No es lo mismo que el Ego: porque el Ego depende del Mundo, y se nutre de muchos factores de los cuales no puede prescindir. Mientras que el Individualismo es un acto de suma rebelión que parte de un juicio unilateral: yo soy el superior, el resto es comparsa que me debe servir de algún modo. Yo juzgo y sentencio: nadie puede juzgarme a mí y menos fijar sentencias. Es auto suficiente. Intelectualmente es un avaro que no comparte lo que sabe y usa su conocimiento para el dominio de su entorno o fijar niveles de autoridad y dependencia de otros hacia su persona. Todo lo es útil para sí mismo: pero nunca dará nada a los demás; y para su mezquindad exigirá todo lo posible de otros; y ante algo que considere un tesoro: se torna adulador, y juega con las apariencias para hacerse de lo que considera importante. Es esencialmente violento, abusador y despótico. Pero como su individualidad es todo: nada hará para dañarse a si mismo y sabrá encubrir su estado de iracundia para sobrevivir sin penurias. Porque el individualista es un ser en permanente estado de Ira.

En el Camino Espiritual el Ego es una sombra que extravía a la persona por vías de ilusión y fantasía. Mientras que el individualismo nunca elegirá el Camino Espiritual, a no ser que vea en sus formas algo útil para su bien estar, o algún conocimiento que lo haga brillar para ejercer autoridad en ámbitos que lo conduzcan a dominar a otros.

Los Tres Dioses ponen un tope: SERVIR A LOS DEMAS…Enseñar lo que se vive… nunca permitir que otros se pierdan si uno tiene las herramientas para salvar y orientar. Y advierten: Sabiduría es enseñar lo divino y espiritual, pero bajo dos condiciones fundamentales: a) nunca entregar la perla espiritual a los cerdos y carroñas (egotistas e individualistas, por ejemplo- mundanos, etc.) b) y nunca hacer de la enseñanza y la guía un factor de posesión sobre los demás.

Y para guiar al que entrega y sirve hay dos indicaciones: a) repetirás tres veces la misma enseñanza dejando entre cada una un tiempo de experiencia y recorrido para que la persona que recibe ponga por acción y vivencia lo recibido; b) si no hay acción y praxis, sin vivencia, no se debe enseñar nada más, ni nada nuevo, y si acaso se deberá comenzar a enseñar desde el comienzo, como si nunca hubiera comenzado.

Y si el discípulo pretende saber más el maestro: éste lo deja solo por un tiempo hasta que madure en su porfía. Pero el buen maestro nunca cierra las puertas, y jamás se enoja con quienes nutre, y sabe que aun en la diferencia, incluso en el litigio- de los otros-, y en la separación no hay nada estrictamente personal: porque no hay Ego en el servidor del Cielo, y el sabio asume que  los Hombres no saben lo que hacen hasta que no llegan a la plena Conciencia de lo que realmente Son. Por lo mismo el sabio vive el perdón como parte intrínseca de su obra de bien.

Porque lo primero que debe enseñar la buena maestría: es el Arrepentimiento y el Perdón, sin los cuales no habrá jamás un Camino Espiritual limpio. Imprescindible es tener elementos de purificación en el Camino del Espíritu. Y estos factores vitales son el Arrepentimiento y el Perdón.

Por último, un gran propósito: busque cada discípulo del Camino Espiritual una Ley de Vida sustantiva: La Ley de Resurrección.

¡Buen Andar, y no teman a recorrer este Camino a la Libertad!


Ene 11 2018

Respetar al I Ching: es amar su enseñanza de Sabiduría.

Para acudir al I Ching basta la voluntad. Para practicar el I Ching la perseverancia es necesaria. Para seguir los consejos y sentencias del I Ching la confianza es fundamental. Para estudiar el I Ching la disciplina es cardinal. Para ser un-a buen-a discípulo -discípula de la Sabiduría del I Ching es requerimiento y exigencia compenetrar la Virtud de la Humildad: (un aprendiz es como un joven aprendiendo de un anciano: si el joven es necio y cree saber más que el maestro, entonces el maestro se retira y deja de enseñar).

Los Santos y Sabios llegaron muy alto en el conocimiento de la Tierra y alcanzaron la más excelsa Sabiduría de los Cielos. ¿Cómo lograron esto? Entendieron y pusieron en práctica una primera verdad: ‘que nada puede saberse sin antes llegar a lo profundo de Si Mismo; y con la Ley de lo Profundo el sabio sale al Mundo para hallar conocimiento, y se alza a los Cielos para lograr el Camino Medio que lo coloque por encima del común de los Hombres e inmediatamente cercanos a las leyes de los dioses: así entra el Hombre hasta la morada de la Madre Sabiduría’

Nadie puede lograr Sabiduría sin antes cultivar la Ley Interior. El Conocimiento es el saber de lo Hombres. La Sabiduría es el pensamiento de los dioses. ¿Qué está primero: ¿el Conocimiento o la Sabiduría?

Los Sabios y Santos descubren que el Conocimiento tiene sendas falaces provocadas por la ‘mente artificial’. Luego el maestro Lao tse advierte fuertemente en contra de la sombra del ego: que es un yo posesivo, engañador e ilusorio. Según la tercera línea del Dragón Creativo (signo 1) el buen dragón se pierde cuando cae en la adulación de los demás y es arrastrado por la vanidad a espaldas de la masa que lo usa para sus bajos fines. En el mismo signo advierte en su sexta línea que todo dragón soberbio habrá de caer a los abismos por su indomesticable ansia de poder.

Los Santos y Sabios entonces enseñan que primero el Hombre Común debe cultivar la Ley Interior (Profunda) y luego postular a ascender hacia el Camino Medio, para desde tal altura determinar su camino- y sus opciones- sin dependencias de este Mundo y más allá de la Carne.

Primero, enseña Lao tsé: debes ‘vomitar todo conocimiento’ porque cualquier cumulo de saber sin antes vivir la Ley Interior es producto de la mente artificial, y por ende es una mentira, es conocimiento superficial, es una planta sin raíz profunda, es una flor de un día, es un meteoro que se quema en los cielos.

Entendieron los antiguos maestros que todo se encontraba ya preparado en el interior de uno mismo, y que allí se hallaban las llaves para abrir las puertas del Cielo: pues el Cielo era (y es) una realidad Macro que existe antes que nuestra realidad Micro, y es el lugar en donde el Tiempo deja de existir, y desde donde se puede conocer pasado y futuro, y sostener las leyes del mundo… como si éste girase en las propias manos.

Cientos de vías probaron, para concluir que muchas hay desde el Hombre, pero pocas van llegando a Lo Superior; y las sendas que permiten llegar al Tao son siempre las mismas. Así, muchas pueden ser las Formas: pero solo uno el Contenido.

Comenzaron con discernir con Meditación y cavilación la Gran Virtud (TE). Y la desglosaron en 8 Caminos (Camino Óctuple) aún sabiendo que las ocho sendas en realidad son UNO. Y de estas descubrieron que hay una Virtud Padre, y es el Amor; una Virtud Madre: que es la Humildad. Y que las otras seis Virtudes eran: tres con características del Padre y tres con semejanzas a la Madre. Y entendieron que lo del Padre había que vivirlo desde la Fuerza del Yin (aplicando la formula de los opuestos) y lo de la Madre desde la Fuerza Yang. Porque en el cuerpo hay centros de Fuerza Yin y epicentros de fuerza Yang. Y asociaron los 8 Trigramas a cada uno de estos centros de Fuerzas. Y concentrando la energía- desde Sí Mismo- en sus manos pusieron en movimiento el Cuerpo imitando la danza del Cosmos para poner en Circulación la Luz que intrínseca habita en todo ser humano.

Practicaron la Contemplación cuyo propósito primario era (y es) concentrar en armonía la fuerza Yin y Yang en el propio cuerpo. Y supieron que haciéndolo cada día en estrecho contacto con la naturaleza el proceso saltaba de puntos medios a grandes alturas: así aplicaron la Contemplación de los Cinco Elementos. Y con esto aceleraron la medida y medio conocidos.

Entonces Li dejó de ser un símbolo abstracto o interpretativo: sino que una maestría viva que opera en el cuerpo, pero que además posee su lugar en los Cielos. Así: Kan, Ken, Tui…y cada trigrama ya no fueron elementos gráficos o símbolos sujetos a interpretación, o productos para usar desde la mente artificial…y pasaron a convertirse -cada uno de los 8 trigramas-  en seres vivos, actuantes y verdaderas maestrías.

Alcanzando el Camino Medio se dispusieron a Meditar sobre las Leyes que rigen al Mundo, al Universo, al Hombre y a los Cielos. Y al reingresar entre los Hombres: hubo quienes optaron por la Santidad -(hacer su camino practicando el Tao sin ocuparse de enseñar a los Hombres y si acaso dedicar esfuerzo solo a discípulos abnegados)- o bien, por la Sabiduría (hacer de su unidad con el Tao una constante Enseñanza abierta a los Hombres). Así, Santos y Sabios fueron conocidos por provenir de la misma Altura, habiendo ascendido por vías diferentes, y finalmente en el retorno entre los Hombres:  asumir y vivir o el ‘Camino Estrecho’ (santidad) o el ‘Gran Camino’ (sabiduría).

Hoy tenemos en nuestras manos una versión traducida de una parte de los antiguos escritos, que conocemos como I Ching. La fuente fidedigna de aquello a lo cual hoy accedemos proviene del misionero adventista alemán, y experto en asuntos de China, Richard Wilhelm. Y sabemos, por sus declaraciones, que él trabajó con un equipo de chinos sobre el contenido de los cinco escolios vigentes; y no se realizó nunca una traducción y profundización de ‘todos los documentos’. Y podemos constatar, leyendo el I Ching del maestro Wilhelm, que en su trabajo se ‘expone’ pero no se ‘explica’. Y quizás eso responda a la demanda de por qué se especula y se juega a las interpretaciones tomando el único texto leal a los originales: precisamente porque se ‘expone’ y no se ‘explica’. ¿Error? No.

Y no es ‘error’ porque los chinos que acompañaron a Richard Wilhelm coincidieron finalmente con él sobre el valor Oracular del texto que estaban exponiendo a un publico occidental sin las bases y tradiciones del antiguo pueblo chino. Y por lo mismo debía ser el Oráculo el que guiara a los occidentales -sin camino previo- por los ascensos del Tao sin riesgos de caídas en las pendientes abismales; en modo que, acomodados éstos en sus sillas y escritorios, ahora accedían a un poder del Cielo que les transformaría y les abriría caminos para ellos desconocidos. Sabiendo pues del dominio de la mente artificial en la cultura de occidente: explicar más, exponer en abundancia, develar secretos…significaría la muerte por asesinato de toda la Enseñanza de Sabiduría.

Sabemos del conflicto que esta realidad despertó en la cultura cristiana y en la fe adventista que Richard Wilhelm profesaba. Sin embargo, recorriendo la vía propuesta por Santo y Sabios – mediante la Contemplación y la Meditación de la Circulación de la Luz (o Flor de Oro), con toda la labor previa de alianza con los Cinco Elementos y Discernimiento vivencial de las 8 Virtudes-podemos aseverar con plena causa de hechos que mientras más cerca se avanza hacia el Camino Medio más se estrecha la vía; y al observar la Ley del Cielo no hay ilusiones religiosas, ni dogmas, ni tanta teoría pululando. Y es desde tal punto en donde cada Trigrama en realidad son Ocho Poderes claros y categóricos; y el UNO es como el oro en medio de la Flor, como un sol, que bien podemos llamar Dios…porque no conocemos otro nombre para tal fenómeno… y que los antiguos llamaron TAO porque marca el Gran Sentido de la Creación.  Es decir: los conflictos religiosos o de creencias que el Hombre considera dogmas inalterables, en realidad son aspectos relativos de la mente artificial, y corresponden a una visión terrenal de una verdad Macro que- saliendo de lo terrenal y temporal- al conocerla y vivirla… rompe toda frontera y parcialidad subjetiva. Desde el Camino Medio dioses y demonios quedan en evidencia.

El I Ching es como tener una rama descendida de un gran árbol cuya proporción no logramos ver. Caminamos por el I Ching como en una increíble isla de tierra abundante sin saber la enorme roca montañosa que se halla debajo del mar. El I Ching que nos contesta demandas banales, a veces frívolas, otras más profundas, algunas realmente importantes…pero todas nuestras y parte de nosotros… es una voz que comenzamos a leer e interpretar porque todavía no la escuchamos ni entendemos su significado. Pero si no tratamos de interpretar, sino de escuchar: entonces comenzaríamos a dialogar con el Oráculo como un-a discípulo-a habla con su maestro.

La labor de toda persona que opta por mostrar, promover y enseñar la parte metodológica del I Ching o su infinita Sabiduría, debe apuntar a que se respete al I Ching tanto en su tratamiento (Oráculo de Sabiduría), como en su Orden Espiritual.

Porque este es un texto cuyo origen es altamente espiritual, no mundano, y debe ser abordado desde Lo Espiritual bajo la disciplina de la Meditación y el Discernimiento de los contenidos que se encuentran en el mismo Libro. Por primero: consultar al I Ching con respecto a los contenidos del mismo I Ching. Dejar que sea el I Ching quién nos enseñe el I Ching. Y para no entorpecer tal enseñanza: debemos Meditar, practicar la Contemplación, vivir la ayuda que nos entrega la naturaleza (Cinco Elementos), y asumir las 8 virtudes como vuestra regla de ser y de comportarnos, y de concebir la existencia. De este modo sabremos la diferencia entre ‘mente artificial’ y ‘mente natural’:  entonces el I Ching se abrirá ante nosotros como una Flor que muestra su secreto… en su cetro de oro.

Entonces amaremos. Un amor profundo nos invadirá desde lo más intimo y antiguo de nuestro Espíritu: y amaremos a esto que llamamos I Ching….pero que, sabemos, es la realidad Macro Cósmica de nuestra propia Verdad que se manifiesta sin los tapones que no nos dejan oír, sin paños oscuros en los ojos que nos enceguecen, y con gran conciencia por lo que somos más allá del cuerpo físico y de esta franja de tiempo que nos atrapa y nos esclaviza.

Porque por el I Ching podemos alcanzar la Luz del Camino Medio: y desde tal vivencia un amor incondicional nos une y unirá a esta herencia maravillosa de los dioses.

Y si no logramos alcanzar esta vivencia definitiva: cultivemos el respeto en el tratamiento de este instrumento de Sabiduría y evitemos caer en la estupidez de lo baladí y frívolo que juega con esta fórmula del Cielo como si se tratara de otro maniquí al servicio de la soberbia y necedad mundana.

Respeto y seriedad: es lo mínimo que se puede pedir a quienes entran en contacto con esta herencia que no pierde vigencia, y hoy -en tiempos de tribulación- nos puede salvar de errores innecesarios, y nos podría avisar de hechos de los cuales es mejor estar bien preparados.

Atesoremos este tesoro.


Ene 5 2018

El I Ching en el siglo 21

¿Podemos, entrando en el siglo 21, considerar un sistema como el I Ching cuán algo valido, viable, actual y vigente?

Para responder esta demanda nos hacemos otra, para centrar una mejor respuesta: entrando en el siglo 21, ¿el Hombre está en lo alto en su evolución espiritual y ha conseguido la Suprema Sabiduría, y transita con normalidad por la calidad de Hombre Logrado?

Porque si entendemos que el I Ching es no más que otro texto del conjunto confucionista, o parte histórica del antiguo pensamiento y filosofía china, hay poco de qué debatir. Porque las ideas, la filosofía, el estudio de la cultura pasada son factores académicos, o bien subjetivos que atañen por lo general a l grado de importancia que le entrega una persona o un grupo de estudio cuyo interés no suele ser universal.

Ahora, si somos leales a los orígenes de esta herencia, es deber de rigurosidad ir a la fuente y aceptar aquello que está escrito desde tiempos remotos, a saber: “los Santos y Sabios de tiempos antiguos hicieron el Libro de las Mutaciones para ayuda de las luminosas divinidades… Contemplaron las modificaciones de lo luminoso y de lo oscuro…obraron en Si Mismos la concordancia con el Tao y la Virtud y de acuerdo con ello establecieron el Orden de Lo Recto. Al penetrar el orden del mundo externo y la Ley Interior hasta su núcleo profundo arribaron a la comprensión de Pasado y Futuro”

Conocido es lo importante que ha sido para Santos y Sabios la elaboración, producto de ‘obrar en Si Mismos la concordancia con el Tao y la Virtud’, de la formula y metodología del llamado ‘Camino Medio’. Y no podemos ignorar que dicho camino y vivencia con el Tao y la Virtud, así como llegar al ‘núcleo profundo de la Ley Interior’, fue gracias a la disciplina y perseverancia en la Contemplación y Meditación conocida como ‘circulación de la luz’ o ‘flor de oro’.

Porque el I Ching como formula oracular cumple y ha cumplido un rol en muchos casos, a través del tiempo; pero el Camino al corazón de la Sabiduría contenida bajo este Libro de las Mutaciones nunca ha sido masiva, y escasamente se investiga su origen de honda espiritualidad.

Volvamos a la pregunta y seamos más precisos: entrando en el siglo 21 ¿es aún valido usar el oráculo del I Ching para asuntos cotidianos, personales y/o mundanos? ¡Claro! ¿por qué no? Es una fórmula matemática que se relaciona con el mundo de los números que también son parte activa de nuestro ser, de nuestra realidad física, emocional y espiritual. El mundo es un conjunto de ecuaciones. La materia es matemática combinada en acción.  Y aún sin entender cómo se mueve esta matemática por rieles binarios…igual funciona…porque sus textos resultan claros ante demandas claras. Y se obnubilan si las preguntas son confusas.

¿Y eso es todo? Por supuesto que no. Pues a lo que accedemos con el sistema básico oracular es un EFECTO, un RESULTADO. Pero de la raíz, de los orígenes y de cómo se genera este entramado poco o nada nos interesa, no suele ser una inquietud que conlleve a indagación e investigación. Y de captar nuestra atención podemos cometer el error de intentar ‘estudiar’ – bajo formas y métodos inadecuados-  una disciplina como ésta: que requiere un Orden que ya fue establecido desde antiguos tiempos…  llegando a especulaciones e interpretaciones que pueden parecer interesantes pero que no son el I Ching en su esencia, sentido y propósito.

Justamente: es en este siglo 21 el tiempo en que todo lo concerniente al I Ching y su raíz pueden ser develados, descubiertos y ojalá convertirse en el Camino hacia la superioridad del Hombre Nuevo. Y Esto porque hoy podemos entender y compenetrar la compleja matemática integrada cuyas elaboraciones tanto se acercan a la Física.

Pero el asunto es el siguiente: el desarrollo de la robótica y de la nano tecnología, entre otros avances hasta ahora imposibles o inimaginables, NO comportará una mejor y más alta calidad del Ser Humano en cuanto uso de su capacidad cerebral, desarrollo de su inteligencia, dominio de su cuerpo, poderes que le permitan unirse desde el interior a la naturaleza para de tal forma hacerse UNO con la necesidad y condiciones del planeta. Podrá sí entender, controlar, manejar, manipular, explotar su entorno en modo de obtener beneficios: como la eliminación y superación de enfermedades, prolongar la vida humana, crear bienes inteligentes que le sirvan para su comodidad y placer. Podremos llegar a otros planetas y hacer lo mismo que hacemos en el nuestro (ningún buen augurio, por cierto).

El gran salto humano no es tecnológico: porque corremos el serio riesgo de ser sometidos por el monstruo robótico y tecnológico creado por los humanos, y culminar no en un desarrollo de nuestros potenciales, sino que, por el contrario: disminuyendo y mermado nuestras capacidades, que nos convertirían en pequeños hombres dependientes y al servicio de las maquinas.

El gran salto humano ha estado siempre, y en este siglo 21 con gran urgencia, en la profundización de nuestros potenciales: y en eso consiste el Camino Medio y hacia aquello apunta la Contemplación y Meditación de la Circulación de la Luz (Flor de oro), y tal es la esencia del Camino de Virtud que toda persona lograda debe hacer propia; y en todo este salto interior debemos Vivir al Tao para hacernos Uno con la naturaleza: como único modo de que seamos nosotros, los humanos, aquellos seres Superiores en grado de Crear y recuperar nuestra divinidad perdida.

Porque cuando los Hombres dependan siempre más de las maquinas que piensan a la velocidad de la luz, y que se auto-crean y reproducen a sí misma, entonces serán tratados como plagas biológicas por la inteligencia artificial. Y la única manera de contrastar ese porvenir que se nos avisa desde ahora es, precisamente, acrecentar la capacidad cerebral del Hombre, profundizar la inteligencia humana y llegar a usar el cien por cien de la energía que posee el Hombre y que no conoce, no usa, o ha despreciado. Y unir esta máxima expansión al poder vital que ofrece la naturaleza, haciéndonos Uno, y con aquello postular a la misma fórmula en el proceso con el cosmos.

Para llevar a cabo esta evolución de transformación hacia las metas de máximo desarrollo tenemos los Hombres, en nuestro interior, un pequeño ‘chips’, una chispa distinta y distintiva que nos vive y que nos une al Gran Misterio del Universo y a los Orígenes de la Creación (que llamamos Dios): EL ESPIRITU.

De esto hablan los Santos y Sabios: y para ayudar al Hombre para que salga de la calidad inferior, terrenal y común, ofrece un oráculo que al consultársele empuja a la persona a subir escalones en conciencia y verdad; que si bien asumidas conllevan inevitablemente a que la persona acepte cambios y entienda el valor de los cambios. Esta revolución primaria es la que busca el oráculo, para empezar. Luego pasará a un nivel mayor: que la persona entienda y acepte su entorno, y que salga de estricto individualismo, y se vea como Ser en grado de entender a los Hombres y comprender las leyes del Cielo (CAMINO MEDIO).

Porque el I Ching es algo VIVO que conduce, a quién lo sigue con confianza y sabiduría, hacia la calidad superior de la persona. Y todo el sistema (no solo el oráculo)- con la Contemplación, Meditación, Virtudes y Unidad con el Tao –  cumplen con un propósito: desde el Camino Medio consistir al Hombre alcanzar la superioridad cercana a los dioses para hacer parte de la Creación cuan ente consciente de su poder de luz y luminosidad.

Y con esto contestamos: Sí, hoy más que nunca el Sistema Completo e Integral de la Sabiduría que se nos presenta por medio del I Ching está más vigente…y es mucho más imprescindible y urgente… debido a los desafíos de la alta tecnología y la robótica que no prometen desarrollo humano, sino esclavitud y exterminio; mientras que el Hombre sí posee el potencial para ser y obtener resultados armoniosos y creadores que se igualen a aquello que se pretende lograr de lo artificial.

El Espíritu que nos vive es la clave. El I Ching y su raíz integral es una forma de sabiduría y formula comprobada para alcanzar las alturas que nos permitan entrar en otra etapa de nuestro desarrollo como estirpe adámica que debe recuperar sus Orígenes.

Podemos ser más y mejores que las maquinas, y alcanzar mayores propósitos y con plena armonía.

Hablen, dialoguen y coloquen este asunto de futuro inmediato ante el Oráculo y dejen que su Sabiduría les responda y les ilumine.