Respetar al I Ching: es amar su enseñanza de Sabiduría.

Para acudir al I Ching basta la voluntad. Para practicar el I Ching la perseverancia es necesaria. Para seguir los consejos y sentencias del I Ching la confianza es fundamental. Para estudiar el I Ching la disciplina es cardinal. Para ser un-a buen-a discípulo -discípula de la Sabiduría del I Ching es requerimiento y exigencia compenetrar la Virtud de la Humildad: (un aprendiz es como un joven aprendiendo de un anciano: si el joven es necio y cree saber más que el maestro, entonces el maestro se retira y deja de enseñar).

Los Santos y Sabios llegaron muy alto en el conocimiento de la Tierra y alcanzaron la más excelsa Sabiduría de los Cielos. ¿Cómo lograron esto? Entendieron y pusieron en práctica una primera verdad: ‘que nada puede saberse sin antes llegar a lo profundo de Si Mismo; y con la Ley de lo Profundo el sabio sale al Mundo para hallar conocimiento, y se alza a los Cielos para lograr el Camino Medio que lo coloque por encima del común de los Hombres e inmediatamente cercanos a las leyes de los dioses: así entra el Hombre hasta la morada de la Madre Sabiduría’

Nadie puede lograr Sabiduría sin antes cultivar la Ley Interior. El Conocimiento es el saber de lo Hombres. La Sabiduría es el pensamiento de los dioses. ¿Qué está primero: ¿el Conocimiento o la Sabiduría?

Los Sabios y Santos descubren que el Conocimiento tiene sendas falaces provocadas por la ‘mente artificial’. Luego el maestro Lao tse advierte fuertemente en contra de la sombra del ego: que es un yo posesivo, engañador e ilusorio. Según la tercera línea del Dragón Creativo (signo 1) el buen dragón se pierde cuando cae en la adulación de los demás y es arrastrado por la vanidad a espaldas de la masa que lo usa para sus bajos fines. En el mismo signo advierte en su sexta línea que todo dragón soberbio habrá de caer a los abismos por su indomesticable ansia de poder.

Los Santos y Sabios entonces enseñan que primero el Hombre Común debe cultivar la Ley Interior (Profunda) y luego postular a ascender hacia el Camino Medio, para desde tal altura determinar su camino- y sus opciones- sin dependencias de este Mundo y más allá de la Carne.

Primero, enseña Lao tsé: debes ‘vomitar todo conocimiento’ porque cualquier cumulo de saber sin antes vivir la Ley Interior es producto de la mente artificial, y por ende es una mentira, es conocimiento superficial, es una planta sin raíz profunda, es una flor de un día, es un meteoro que se quema en los cielos.

Entendieron los antiguos maestros que todo se encontraba ya preparado en el interior de uno mismo, y que allí se hallaban las llaves para abrir las puertas del Cielo: pues el Cielo era (y es) una realidad Macro que existe antes que nuestra realidad Micro, y es el lugar en donde el Tiempo deja de existir, y desde donde se puede conocer pasado y futuro, y sostener las leyes del mundo… como si éste girase en las propias manos.

Cientos de vías probaron, para concluir que muchas hay desde el Hombre, pero pocas van llegando a Lo Superior; y las sendas que permiten llegar al Tao son siempre las mismas. Así, muchas pueden ser las Formas: pero solo uno el Contenido.

Comenzaron con discernir con Meditación y cavilación la Gran Virtud (TE). Y la desglosaron en 8 Caminos (Camino Óctuple) aún sabiendo que las ocho sendas en realidad son UNO. Y de estas descubrieron que hay una Virtud Padre, y es el Amor; una Virtud Madre: que es la Humildad. Y que las otras seis Virtudes eran: tres con características del Padre y tres con semejanzas a la Madre. Y entendieron que lo del Padre había que vivirlo desde la Fuerza del Yin (aplicando la formula de los opuestos) y lo de la Madre desde la Fuerza Yang. Porque en el cuerpo hay centros de Fuerza Yin y epicentros de fuerza Yang. Y asociaron los 8 Trigramas a cada uno de estos centros de Fuerzas. Y concentrando la energía- desde Sí Mismo- en sus manos pusieron en movimiento el Cuerpo imitando la danza del Cosmos para poner en Circulación la Luz que intrínseca habita en todo ser humano.

Practicaron la Contemplación cuyo propósito primario era (y es) concentrar en armonía la fuerza Yin y Yang en el propio cuerpo. Y supieron que haciéndolo cada día en estrecho contacto con la naturaleza el proceso saltaba de puntos medios a grandes alturas: así aplicaron la Contemplación de los Cinco Elementos. Y con esto aceleraron la medida y medio conocidos.

Entonces Li dejó de ser un símbolo abstracto o interpretativo: sino que una maestría viva que opera en el cuerpo, pero que además posee su lugar en los Cielos. Así: Kan, Ken, Tui…y cada trigrama ya no fueron elementos gráficos o símbolos sujetos a interpretación, o productos para usar desde la mente artificial…y pasaron a convertirse -cada uno de los 8 trigramas-  en seres vivos, actuantes y verdaderas maestrías.

Alcanzando el Camino Medio se dispusieron a Meditar sobre las Leyes que rigen al Mundo, al Universo, al Hombre y a los Cielos. Y al reingresar entre los Hombres: hubo quienes optaron por la Santidad -(hacer su camino practicando el Tao sin ocuparse de enseñar a los Hombres y si acaso dedicar esfuerzo solo a discípulos abnegados)- o bien, por la Sabiduría (hacer de su unidad con el Tao una constante Enseñanza abierta a los Hombres). Así, Santos y Sabios fueron conocidos por provenir de la misma Altura, habiendo ascendido por vías diferentes, y finalmente en el retorno entre los Hombres:  asumir y vivir o el ‘Camino Estrecho’ (santidad) o el ‘Gran Camino’ (sabiduría).

Hoy tenemos en nuestras manos una versión traducida de una parte de los antiguos escritos, que conocemos como I Ching. La fuente fidedigna de aquello a lo cual hoy accedemos proviene del misionero adventista alemán, y experto en asuntos de China, Richard Wilhelm. Y sabemos, por sus declaraciones, que él trabajó con un equipo de chinos sobre el contenido de los cinco escolios vigentes; y no se realizó nunca una traducción y profundización de ‘todos los documentos’. Y podemos constatar, leyendo el I Ching del maestro Wilhelm, que en su trabajo se ‘expone’ pero no se ‘explica’. Y quizás eso responda a la demanda de por qué se especula y se juega a las interpretaciones tomando el único texto leal a los originales: precisamente porque se ‘expone’ y no se ‘explica’. ¿Error? No.

Y no es ‘error’ porque los chinos que acompañaron a Richard Wilhelm coincidieron finalmente con él sobre el valor Oracular del texto que estaban exponiendo a un publico occidental sin las bases y tradiciones del antiguo pueblo chino. Y por lo mismo debía ser el Oráculo el que guiara a los occidentales -sin camino previo- por los ascensos del Tao sin riesgos de caídas en las pendientes abismales; en modo que, acomodados éstos en sus sillas y escritorios, ahora accedían a un poder del Cielo que les transformaría y les abriría caminos para ellos desconocidos. Sabiendo pues del dominio de la mente artificial en la cultura de occidente: explicar más, exponer en abundancia, develar secretos…significaría la muerte por asesinato de toda la Enseñanza de Sabiduría.

Sabemos del conflicto que esta realidad despertó en la cultura cristiana y en la fe adventista que Richard Wilhelm profesaba. Sin embargo, recorriendo la vía propuesta por Santo y Sabios – mediante la Contemplación y la Meditación de la Circulación de la Luz (o Flor de Oro), con toda la labor previa de alianza con los Cinco Elementos y Discernimiento vivencial de las 8 Virtudes-podemos aseverar con plena causa de hechos que mientras más cerca se avanza hacia el Camino Medio más se estrecha la vía; y al observar la Ley del Cielo no hay ilusiones religiosas, ni dogmas, ni tanta teoría pululando. Y es desde tal punto en donde cada Trigrama en realidad son Ocho Poderes claros y categóricos; y el UNO es como el oro en medio de la Flor, como un sol, que bien podemos llamar Dios…porque no conocemos otro nombre para tal fenómeno… y que los antiguos llamaron TAO porque marca el Gran Sentido de la Creación.  Es decir: los conflictos religiosos o de creencias que el Hombre considera dogmas inalterables, en realidad son aspectos relativos de la mente artificial, y corresponden a una visión terrenal de una verdad Macro que- saliendo de lo terrenal y temporal- al conocerla y vivirla… rompe toda frontera y parcialidad subjetiva. Desde el Camino Medio dioses y demonios quedan en evidencia.

El I Ching es como tener una rama descendida de un gran árbol cuya proporción no logramos ver. Caminamos por el I Ching como en una increíble isla de tierra abundante sin saber la enorme roca montañosa que se halla debajo del mar. El I Ching que nos contesta demandas banales, a veces frívolas, otras más profundas, algunas realmente importantes…pero todas nuestras y parte de nosotros… es una voz que comenzamos a leer e interpretar porque todavía no la escuchamos ni entendemos su significado. Pero si no tratamos de interpretar, sino de escuchar: entonces comenzaríamos a dialogar con el Oráculo como un-a discípulo-a habla con su maestro.

La labor de toda persona que opta por mostrar, promover y enseñar la parte metodológica del I Ching o su infinita Sabiduría, debe apuntar a que se respete al I Ching tanto en su tratamiento (Oráculo de Sabiduría), como en su Orden Espiritual.

Porque este es un texto cuyo origen es altamente espiritual, no mundano, y debe ser abordado desde Lo Espiritual bajo la disciplina de la Meditación y el Discernimiento de los contenidos que se encuentran en el mismo Libro. Por primero: consultar al I Ching con respecto a los contenidos del mismo I Ching. Dejar que sea el I Ching quién nos enseñe el I Ching. Y para no entorpecer tal enseñanza: debemos Meditar, practicar la Contemplación, vivir la ayuda que nos entrega la naturaleza (Cinco Elementos), y asumir las 8 virtudes como vuestra regla de ser y de comportarnos, y de concebir la existencia. De este modo sabremos la diferencia entre ‘mente artificial’ y ‘mente natural’:  entonces el I Ching se abrirá ante nosotros como una Flor que muestra su secreto… en su cetro de oro.

Entonces amaremos. Un amor profundo nos invadirá desde lo más intimo y antiguo de nuestro Espíritu: y amaremos a esto que llamamos I Ching….pero que, sabemos, es la realidad Macro Cósmica de nuestra propia Verdad que se manifiesta sin los tapones que no nos dejan oír, sin paños oscuros en los ojos que nos enceguecen, y con gran conciencia por lo que somos más allá del cuerpo físico y de esta franja de tiempo que nos atrapa y nos esclaviza.

Porque por el I Ching podemos alcanzar la Luz del Camino Medio: y desde tal vivencia un amor incondicional nos une y unirá a esta herencia maravillosa de los dioses.

Y si no logramos alcanzar esta vivencia definitiva: cultivemos el respeto en el tratamiento de este instrumento de Sabiduría y evitemos caer en la estupidez de lo baladí y frívolo que juega con esta fórmula del Cielo como si se tratara de otro maniquí al servicio de la soberbia y necedad mundana.

Respeto y seriedad: es lo mínimo que se puede pedir a quienes entran en contacto con esta herencia que no pierde vigencia, y hoy -en tiempos de tribulación- nos puede salvar de errores innecesarios, y nos podría avisar de hechos de los cuales es mejor estar bien preparados.

Atesoremos este tesoro.

 


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